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Apuntes sobre la novela – ANDRÉ GIDE (Extraído de “Los monederos falsos”)

«Despojar a la novela de todos los elementos que no pertenezcan específicamente a la novela. Así como la fotografía, en otro tiempo, desembarazó a la pintura de la preocupación de ciertas exactitudes, el fonógrafo limpiará sin duda mañana a la novela de sus diálogos transcriptos, de los que se vanagloria con frecuencia el realista. Los acontecimientos exteriores, los accidentes, los traumatismos, pertenecen al cine; está bien que la novela se los deje. Hasta la descripción de los personajes no me parece en absoluto que pertenezca propiamente al género. Sí, realmente, no me parece que la novela «pura» (y en arte, como en todo, sólo importa la pureza) deba ocuparse de ello. Como no lo hace el drama. Y que no se me diga que el dramaturgo no describe sus personajes porque el espectador está llamando a verlos llevados completamente vivos a la escena; porque cuántas veces no nos ha molestado, en el teatro, el actor, y nos ha hecho sufrir el que se pareciese tan mal a quien, sin él, nos imaginábamos tan bien. El novelista, por lo general, no abre suficiente crédito a la imaginación del lector» (Pág. 79)

***

»No he podido nunca inventar nada. Pero me encuentro ante la realidad como el pintor con su modelo que le dice: deme usted tal gesto, tome usted la expresión que me conviene. Los modelos que la sociedad me proporciona puedo hacerlos obrar a mi capricho, si conozco bien sus resortes; o, al menos, puedo proponer a su indecisión determinados problemas que ellos resolverían a su manera, de modo que su reacción me instruirá. Me atormenta como novelista la necesidad de intervenir, de actuar sobre su destino. Si tuviese yo más imaginación, organizaría intrigas; las provoco, observo a los actores y luego trabajo al dictado de ellos. Continuar leyendo »

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Diatriba contra Popper y los popperianos- PAUL FEYERABEND (Extraído de “Diálogo sobre el método”)

“De su descripción se sigue que tendríamos que asumir que los racionalistas críticos son mentes libres y que escriben en un estilo vigoroso y vivo, que han considerado los límites de la racionalidad, que se oponen a la ciencia en su intento de dominar la sociedad, que han descubierto nuevas formas de exponer sus puntos de vista, que se sirven al máximo de los medios de comunicación, cine, teatro y diálogo además del ensayo, que han descubierto la función de las emociones en el discurso y muchas más cosas de este estilo, como que los racionalistas críticos forman parte de un movimiento interesante que ayuda a la gente en su deseo de libertad e independencia y que cultiva lo mejor que hay en ella. Sin embargo, yo sólo veo otro puñado más de intelectuales lúgubres que escriben en estilo amazacotado, repitiendo ad nauseam unas pocas frases elementales, y que están fundamentalmente interesados en desarrollar epiciclos alrededor de monstruos intelectuales tales como la verosimilitud y el aumento de contenido. Sus seguidores son asustadizos o rencorosos, según la clase de oposición que tengan que afrontar, desprovistos de un mínimo de imaginación, No practican la crítica, es decir, no inventan nuevas formas de situar sus concepciones en perspectiva; rechazan lo que no les cuadra con la ayuda de frases hechas. Si el asunto no les es familiar y no puede ser abordado fácilmente, se quedan confusos como el perro que ve a su dueño con vestidos a los que no está acostumbrado: no saben si deberían echar a correr, ladrar, morderle o lamerle la cara. Esta filosofía se ajusta perfectamente a la mentalidad de los jóvenes intelectuales alemanes. Estos son gente muy «crítica», están contra muchas cosas pero tienen mucho miedo de cargar con la responsabilidad de sus ataques y por eso buscan algún tipo de seguridad. Ahora bien, ¿qué mayor seguridad que el útero de una influyente escuela que proteja al crítico de las repercusiones de su crítica? ¿Y qué mejor útero que el racionalismo crítico que incluso parece tener de su parte la autoridad de la ciencia? Continuar leyendo »

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LA ROSA DE PLÁSTICO O EL RENACER DE LA TECNOCRACIA (Comentario a “Los hijos de la tecnocracia” de Theodore Roszack) – David Cardozo Santiago

La rosa ya no se marchita, es eterna, funcional, sempiterna… pero ya no tiene aroma. Es extraño imaginar que las verdaderas rosas serán sustituidas por rosas de plástico, hasta sospechar que desaparecerán todos sus arquetipos originales y que sólo permanecerán estas nuevas creaciones de la técnica y, más aún,  que a las generaciones futuras les será imposible pensar en otras rosas que no sean estas artificiales. ¿El problema del aroma? A pesar de lo que pueda especularse, no es un gran problema: la técnica lo solucionará insertando olores que se desprendan de los falsos pétalos, casi idénticos a los de la rosa de los poetas y ya nadie querrá saber más nada de aquella marchita flor que tantas veces provocó un torrente de sangre por sus afiladas espinas. Los amantes de otros tiempos pensarían que es imposible imaginar la muerte de la rosa, que esta divina flor no puede tener sustituta, pero nosotros hemos de explicar que la sustitución ha sido fruto de un proceso meditado – tal vez macabro- en el que se han subsidiado a aquellos floristas que introducían flores transgénicas, con un aroma menos profundo y menos adorable, con un rojo menos vivo y pasional y, sin embargo, con una mayor cantidad de espinas. Las rosas se volvieron paulatinamente “metáforas muertas” y la humanidad fue olvidándolas a través de las generaciones; tan sólo se narran anécdotas de individuos que han fallecido a causa de las criminales espinas y que el pretendido aroma tampoco ameritaba el riesgo. Continuar leyendo »

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El Gran Inquisidor – Fiódor Dostoyevski (Fragmento de un capítulo de “Los hermanos Karamazov”)

Han pasado ya quince siglos desde que Cristo dijo: “No tardaré en volver. El día y la hora, nadie, ni el propio Hijo, las sabe”. Tales fueron sus palabras al desparecer, y la Humanidad le espera siempre con la misma fe, o acaso con fe más ardiente aún que hace quince siglos. Pero el Diablo no duerme; la duda comienza a corromper a la Humanidad, a deslizarse en la tradición de los milagros. En el Norte de Germania ha nacido una herejía terrible que, precisamente, niega los milagros. Los fieles, sin embargo, creen con más fe en ellos. Se espera a Cristo, se quiere sufrir y morir como Él… Y he aquí que la Humanidad ha rogado tanto por espacio de tantos siglos, ha gritado tanto “¡Señor, dignáos, aparecérosnos!”, que Él ha querido, en su misericordia inagotable, bajar a la tierra.

Y he aquí que ha querido mostrarse, al menos un instante, a la multitud desgraciada, al pueblo sumido en el pecado, pero que le ama con amor de niño. El lugar de la acción es Sevilla; la época, la de la Inquisición, la de los cotidianos soberbios autos de fe, de terribles heresiarcas, ad majorem Dei gloriam.

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Roog-Philip K. Dick

—¡Roog! —dijo el perro. Apoyó las patas en el borde de la cerca y miró en torno suyo. El Roog irrumpió corriendo en el patio. Despuntaba la mañana y el sol aún no había salido. El aire era gris y frío, y las paredes de la casa estaban cubiertas de una película de humedad. Sin dejar de mirar, el perro entreabrió las fauces y clavó las garras negras en la madera de la cerca.

El Roog se detuvo junto a la puerta abierta del patio. Era pequeño, delgado y blanco, y las patas apenas parecían sostenerlo. El Roog parpadeó, y el perro le enseñó los dientes.

—¡Roog! —repitió.

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Un viaje en metro – MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN (Extraído de “Los mares del sur”)

“El metro, cualquier metro, es un animal resignado a su esclavitud de subsuelo. Parte de esa resignación impregna los rostros aplazados de los viajeros, teñidos por una luz utilitaria, removidos levemente por el vaivén circular de la máquina aburrida. Recuperar el metro fue recuperar la sensación de joven fugitivo que contempla con menosprecio la ganadería vencida, mientras él utiliza el metro como un instrumento para llegar al esplendor en la hierba y la promoción. Recordaba su cotidiana sorpresa joven ante tanta derrota recién amanecida. Recordaba la conciencia de su propia singularidad y excelencia rechazando la náusea que parecía envolver la mediocre vida de los viajeros. Los veía como molestos compañeros de un viaje que para él era de ida y para ellos de vuelta. Veinte o veinticinco años después sólo era capaz de sentir solidaridad y miedo. Solidaridad con el viejo barbado de tres días y vestido con traje bicolor, con una mano enganchada al skay pringoso de un portafolio lleno de letras protestadas. Solidaridad con las cúbicas mujeres samoyedas que amurcianaban una incoherente conversación sobre el cumpleaños de tía Encarnación. Solidaridad con tanto niño pobre y pulcro Continuar leyendo »

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La vida: un túnel – ERNESTO SÁBATO (extraído de “El túnel”)

“Fue una espera interminable. No sé cuánto tiempo pasó en los relojes, de ese tiempo anónimo y universal de los relojes, que es ajeno a nuestros sentimientos, a nuestros destinos, a la formación o al derrumbe de un amor, a la espera de una muerte. Pero de mi propio tiempo fue una cantidad inmensa y complicada, lleno de cosas y vueltas atrás, un río oscuro y tumultuoso a veces, y a veces extrañamente calmo y casi mar inmóvil y perpetuo donde María y yo estábamos frente a frente contemplándonos estáticamente, y otras veces volvía a ser río y nos arrastraba como en un sueño a tiempos de infancia y yo la veía correr desenfrenadamente en su caballo, con los cabellos al viento y los ojos alucinados, y yo me veía en mi pueblo del sur, en mi pieza de enfermo, con la cara pegada al vidrio de la ventana, mirando la nieve con ojos también alucinados. Y era como si los dos hubiéramos estado viviendo en pasadizos o túneles paralelos, sin saber que íbamos el uno al lado del otro, como almas semejantes en tiempos semejantes, para encontrarnos al fin de esos pasadizos, delante de una escena pintada por mí, como clave destinada a ella sola, como un secreto anuncio de que ya estaba yo allí y que los pasadizos se habían por fin unido y que la hora del encuentro había llegado. Continuar leyendo »

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La interpretación de las culturas – G.K. CHESTERTON (extraído de “El club de los negocios raros”)

“El profesor Chadd acababa precisamente de publicar en una revista un artículo titulado: «Los intereses de los zulúes y la nueva frontera de Makango», en el cual, además de hacer un riguroso estudio científico de las costumbres del pueblo de T’Chaka, protestaba de forma vehemente contra determinadas injerencias de los ingleses y los alemanes en dichas costumbres. El profesor estaba sentado con la revista delante, las lentes centelleantes bajo la luz y una arruga en la frente, no de cólera, sino de perplejidad, en tanto que Basil Grant se paseaba de un lado a otro haciendo estremecer la estancia con su voz, jovialidad y su sólido paso.

-Lo que inspira mis objeciones no son sus opiniones, mi estimado Chadd -decía-, sino usted. Usted hace muy bien en defender a los zulúes, pero, a pesar de todo, no simpatiza con ellos. No cabe duda de que usted conoce la manera que tienen los zulúes de guisar los tomates y la oración que rezan antes de abrirle la cabeza a uno; pero, a pesar de todo, no los comprende tan bien como yo, que no distingo un cocodrilo de un caimán. Usted está más instruido, Chadd, pero yo soy más zulú. ¿Por qué será que los pintorescos salvajes de la tierra son defendidos siempre por gentes que constituyen su antítesis? ¿Por qué? Usted es un hombre sagaz, usted es un hombre benévolo, usted es un hombre enterado; pero, amigo Chadd, no es usted un salvaje. No viva usted más tiempo bajo esa ilusión. Mírese al espejo. Pregunte a sus hermanas. Consulte al bibliotecario del British Museum. Contemple este paraguas -y Basil alzó en el aire el triste aunque respetable objeto-. Contémplelo. Durante diez mortales años le he visto yo con este objeto bajo el brazo y no me cabe la menor duda de que ya lo llevaba usted a la edad de ocho meses. Sin embargo, nunca se le ha ocurrido lanzar un alarido salvaje y dispararlo como una jabalina… así… Y Basil arrojó por el aire el paraguas, que pasó rozando la calva del profesor y cayó con estrépito sobre un montón de libros, haciendo tambalearse un jarrón. El profesor Chadd no dio muestras de la menor emoción y continuó con la cara vuelta hacia la luz y con la frente arrugada. Continuar leyendo »

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ESPAÑA: EL HAZMERREÍR ENTRE LAS NACIONES

 

Respuesta de Isaac Abravanel, judío residente en España, al edicto de expulsión de los judíos de Aragón y Castilla, firmado por los reyes católicos el 31 de marzo de 1492.

Sus Majestades:

Abraham Senior y yo agradecemos esta oportunidad para hacer nuestro último alegato escrito llevando la voz de las comunidades judías que nosotros representamos.

Condes, duques y marqueses de las Cortes, caballeros y damas: no es un gran honor cuando un judío es llamado a asistir por el bienestar y seguridad de su pueblo, pero es desgracia mayor que el Rey y la Reina de Castilla y Aragón y por supuesto de toda España tenga que buscar su gloria en gente inofensiva.

Encuentro muy difícil comprender como todo hombre judío, mujer y niño pueden ser una amenaza a la fe Católica. Son cargos muy fuertes, demasiado fuertes. ¿Es que nosotros la destruimos? Continuar leyendo »

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Allí no hay un dónde – Gonzalo Martín

 

 

“A consensual hallucination experienced daily by billions of legitimate operators […]. Lines of light ranged in the nonspace of the mind, clusters and constellations of data. Like city lights, receding…”

                                           William Gibson

 (Dibujo de Rene Menn)

“Sabía que aquella sería la última vez que volvería a verla, al menos en esta vida. “No te queda otra alternativa” se dijo a sí mismo. Bajó la cabeza para cerciorarse de que el amuleto seguía allí, pendiendo de su cuello, emitiendo aquel extraño y rutilante brillo. El bocor le había dicho que el pequeño ópalo que le entregaba contenía el poder de Samedi, loa de la muerte. Un auténtico salvoconducto a la eternidad.  Continuar leyendo »

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¿Qué es percepción? – Gonzalo Martín

¿Qué es percepción?

 …dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul.

 

- La percepción es un acto subjetivo. El acto de percibir es necesariamente llevado a cabo por un sujeto, por lo tanto es un proceso subjetivo. No existe más percepción que la individual. La objetividad real no existe, si no que queda relegada a un consenso entre subjetividades que podemos denominar intersubjetivas. Una percepción implica una interpretación del mundo real, nunca habla exactamente de qué es, si no de cómo se percibe. La objetividad del mundo está inextricablemente unida a la materia, por lo que solo esta nos podrá hablar de aquella. Por contra, nuestro cerebro, el lugar donde se generan las percepciones, está constituido de materia. Y cómo ya hemos dicho, la materia es la única que puede hablar con objetividad, de tal forma que asimétricamente la materia puede hablar objetivamente de nuestras percepciones (de nuestros pensamientos). Sin embargo, la idea de que deba existir una supuesta materia objetiva no es más que una percepción subjetiva del ser humano. E incluso podría decir que solo mía.

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“Aproximaciones al desarraigo” – MICHEL HOUELLEBECQ

En este ensayo, que forma parte de El mundo como supermercado (Anagrama), Michel Houellebecq hace un análisis implacable del estado actual de las cosas que se vive en este mundo de compraventa. La dispersión de los sentidos, el debilitamiento de la voluntad, la disolución del ser, la trágica mudez del humor que gira en el vacío sin resolver nada… En manos de la publicidad y ante la ineficacia de casi todas las artes para contrarrestar el sentimiento de desarraigo, Houellebecq propone asirse a la literatura, entre otras ventajas porque “se opone con todas sus fuerzas a la noción de actualidad permanente, de presente continuo”, con que este supermercado global nos quiere hacer creer en la necesidad supuestamente irremplazable de lo actual y lo moderno, aunque tales nociones están acabando con lo más humano que los humanos tenemos.

La aparición repentina de la computadora personal, a principios de la década de los ochenta, puede parecer un accidente histórico; no corresponde a ninguna necesidad económica y es inexplicable si se dejan a un lado consideraciones como los avances en la regulación de las corrientes débiles y el grabado fino del silicio. Inesperadamente, empleados y ejecutivos de nivel medio se encontraron en posesión de una poderosa herramienta, de fácil uso, que les permitía recuperar el control –de hecho, si no de derecho– de los principales elementos de su trabajo. Durante varios años se libró una lucha sorda y poco conocida entre las empresas de informática y los usuarios “de base”, a veces respaldados por equipos de informáticos apasionados. Lo más sorprendente es que poco a poco, tomando conciencia del costo y de la baja eficacia de la macroinformática, mientras que la producción en serie permitía la aparición de materiales y de programas burocráticos fiables y baratos, las empresas se pasaron al campo de la microinformática. Continuar leyendo »

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¿Qué es lo que nos hace humanos? — Antonio Fernández

¿Qué es lo que nos diferencia del resto de los seres vivos? ¿Qué es lo que nos define como humanos? ¿Qué es, en definitiva, lo que constituye nuestra “esencia”?

Es ésta una de las preguntas más antiguas de la historia de la humanidad  aunque, desde los tiempos de los griegos clásicos hasta nuestros días, ha adoptado muy diversas formas. Siendo más diversas aún, las respuestas que se le han dado. Pero la solución definitiva aún aguarda. Continuar leyendo »

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De la diferencia del Hombre con los animales – Arthur Schopenhauer (Fragmento extraído de “El mundo como voluntad y representación”)

Esta nueva conciencia [la reflexión], de superioridad potencialidad, este reflejo abstracto de todo lo intuitivo en el concepto no intuitivo de la razón, es lo único que concede al hombre aquel discernimiento que distingue absolutamente su conciencia de la de los animales, y por la cual todo su peregrinaje sobre la tierra aparece tan diferent Continuar leyendo »

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“El origen de las especies según Platón” (Fragmentos extraídos de “Timeo”)

“Tenemos que recordar, además, brevemente, cómo nació el resto de los animales, tema que no hay ninguna necesidad de prolongar; pues así uno creería ser más mesurado respecto de este tipo de discursos. He aquí la exposición correspondiente. Todos los varones cobardes y que llevaron una vida injusta, según el discurso probable, cambiaron a mujeres en la segunda encarnación. En ese momento, los dioses crearon el amor a la copulación, haciendo un animal animado en nosotros y otro en las mujeres de la siguiente manera. Perforaron el conducto de salida de la bebida en dirección a la médula –que en la exposición anterior llamamos simiente y que se encuentra fijada a lo largo de la columna vertebral desde la cabeza y el cuello hacia abajo– allí donde evacua el líquido que ha recibido y que fue comprimido por el aire a través del pulmón y los riñones hasta la vejiga. La médula, tras ser animada y haber recibido una ventilación, infunde un deseo vital de expulsar el fluido al conducto por donde se ventila y lo hace un Eros [amor] de la reproducción. Continuar leyendo »

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Píramo y Tisbe o el plagio de Shakespeare (extraído de “Metamorfosis” de Ovidio)

“Era Píramo el joven más apuesto y Tisbe la más bella de las chicas de Oriente. Vivían en la antigua Babilonia, en casas contiguas. Su proximidad les hizo conocerse y empezar a quererse. Con el tiempo creció el amor.

 

Hubieran acabado casándose, pero se opusieron los padres. Aunque no les dejaban verse, lograban comunicarse de alguna forma; no pudieron los padres impedir que cada vez estuvieran más enamorados: el fuego tapado hace mejor rescoldo.

 

La pared medianera de las dos casas tenía una pequeña grieta casi imperceptible, pero ellos la descubrieron y la hicieron conducto de su voz. A través de ella pasaban sus palabras de ternura, a veces también su desesperación: no podían verse ni tocarse. A la noche se despedían besando cada uno su lado de la pared. Continuar leyendo »

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El Eterno Retorno de Nietzsche desde la mirada de Milan Kundera (fragmento extraído de “La insoportable levedad del ser”)

“La idea del eterno retorno es misteriosa y con ella Nietzsche dejó perplejos a los demás filósofos: ¡pensar que alguna vez haya de repetirse todo tal como lo hemos vivido ya, y que incluso esa repetición haya de repetirse hasta el infinito! ¿Qué quiere decir ese mito demencial?


El mito del eterno retorno viene a decir que una vida que desaparece de una vez para siempre, que no retorna, es como una sombra, carece de peso, está muerta de antemano y, si ha sido horrorosa, bella, elevada, ese horror, esa elevación o esa belleza nada significan. No es necesario que los tengamos en cuenta, igual que una guerra entre dos Estados africanos en el siglo catorce que no cambió en nada la faz de la tierra, aunque en ella murieran, en medio de indecibles padecimientos, trescientos mil negros. Continuar leyendo »

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Vio la luna y compró un cementerio – Gonzalo Martín

Vio la luna y compró un cementerio*

 

 ¿Qué nos intentará decir la luna al reflejarse en el espejo, e inundarnos con su gélida y mortecina luz desde la oscuridad del firmamento?

 

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El Don Quijote de la Modernidad – G.K. CHESTERTON (Extraído de “El regreso de Don Quijote”)

-          Dicen que soy un anticuado… – se quejó Herne-  que vivo en la edad soñada por Don Quijote. Y quienes lo dicen no acaban de ver que son ellos los que me llevan tres siglos de retraso. Son ellos los que viven en el tiempo en que Cervantes soñó a su Don Quijote, el Renacimiento, una edad que para Cervantes había sido en realidad la era del Nuevo Nacimiento. Yo no creo que un recién nacido que ha cumplido ya los trescientos años esté ingresando en la vida. Lo que está es a punto de salir de ella. Y ha llegado la hora de que renazca de nuevo.

-          Pero si lo hiciera, si volviera a nacer – preguntó Murrel- ¿lo haría como caballero errante?

-          ¿Y por qué no? – preguntó el otro-. Si tomamos como referente la cultura de la Antigua Grecia ¿acaso no renació el griego en el hombre del Renacimiento? Cervantes comprendió que era el romance caballeresco el que iba entrando en decadencia y que tocaba a la Razón ocupar su puesto. Pero en nuestra época lo que agoniza es la Razón y su ancianidad nos merece todavía menos respeto que la vieja novela de caballerías. Hoy demandamos un modo de batallar frontal y directo. Necesitamos a alguien que se crea capaz de derribar gigantes. Continuar leyendo »

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“Borges en salsa picante” – Javier Cercas (Artículo publicado en “El País Semanal” el 28-11-2010)

1 Puede que yo esté equivocado, pero me da la impresión de que a veces los argentinos no saben qué hacer con Borges. Si bien se mira, es natural: al fin y al cabo Borges es, según todos los indicios, el mayor escritor en español desde Cervantes (o desde Quevedo), y durante siglos los españoles no supimos qué hacer con Cervantes, ignorancia que aprovecharon los ingleses para fundar, siguiendo a Cervantes, la novela moderna, y de paso la más sólida tradición de la narrativa occidental. Dirán ustedes que Borges no pertenece en rigor a la literatura argentina, ni siquiera a la literatura escrita en español, sino a la literatura universal; es verdad, pero me temo que un escritor argentino respondería que eso es muy fácil decirlo cuando uno no es argentino y no padece el hecho de que Borges sea, como dice Damián Tabarovsky en Literatura de izquierda –uno de los más interesantes ensayos literarios escritos en español que he leído en los últimos tiempos–, “el gran fantasma de la literatura nacional”. O dicho de otro modo: Borges es a la literatura argentina lo que el padre de Hamlet a Hamlet. La anécdota es celebérrima; en 1963, cuando regresaba a Europa tras un exilio de 25 años en Buenos Aires, Witold Gombrowicz dio un único consejo a sus colegas argentinos: “Maten a Borges”. El consejo de Gombrowicz fue escuchado, porque a eso, a tratar de matar al padre o al fantasma del padre, parecieron consagrarse en los años siguientes muchos de los mejores escritores argentinos, desde Sábato y Cortázar –que tuvo que marcharse a París para librarse de Borges–, hasta Manuel Puig, Osvaldo Lamborghini, Fogwill y, en parte, César Aira, convertidos todos ellos, como dice asimismo Tabarovsky, en “máquinas de guerra antiborgeanas”. El fruto de esa guerra fue alguna vez estridente y efectista, casi siempre considerable y en ocasiones glorioso, pero solo como es glorioso un fracaso glorioso. Porque lo cierto es que ahora mismo, en la Argentina y fuera de la Argentina, en el español y fuera del español, Borges o el fantasma de Borges está más vivo que nunca. Continuar leyendo »

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